En Sus Ojos: La Historia de Ariadne

¡La vida es un regalo tan precioso! Mi bebé y yo estamos agradecidos de muchas maneras por la oportunidad que nos dieron de tenernos el uno al otro. Ella es mi mundo y no cambiaría nada de nuestro viaje juntos. La vida no siempre es tan fácil como debería, vivimos en un mundo de montaña rusa; a veces estamos arriba a veces estamos abajo, y esos momentos en los que estamos cayendo dan miedo. Entonces nos damos cuenta de que solo necesitamos ganar velocidad y fuerza para volver a la cima, esto es fácil de lograr con la ayuda de la familia, los amigos y la comunidad.

Nuestra historia es como muchas otras, un factor sorpresa muy feliz en combinación con tantos otros sentimientos. La felicidad, la ansiedad y la esperanza son un pequeño ejemplo de ellas. Soy una madre soltera. Sentí la presión de la sociedad para deshacerme del milagro más maravilloso de mi vida, pero encontré apoyo en una organización increíble, el Centro de Embarazo y Recursos Familiares en San Bernardino. Fui allí para hacerme mi primera prueba de embarazo. Todo el personal me trató muy bien con atención y compasión, pero lo más importante con respeto.

Solía ​​trabajar dos puertas hacia abajo desde el centro y vi a tantas chicas entrar a las instalaciones y ver que siempre salían con una sonrisa en la cara. Esto me facilitó sentirme cómodo. En mi primera cita conocí a una mujer que se convirtió en una amiga maravillosa, mi abogada, Linda. Quien causó un gran impacto en mi vida, siento consuelo y tranquilidad cuando me anima a seguir adelante. Ella es una trabajadora de Dios y estoy agradecida de tenerla en mi vida.

El centro de embarazo me ha proporcionado cosas para ayudarme con mi viaje como madre, ropa, toallitas, pañales, ultrasonidos gratis, etc., todo lo que necesito si me lo pueden dar. Con el paso de los meses se ha sentido tan natural ir al centro. La cara de Kathleen con una gran sonrisa cada vez que llego, es un regalo. Todos se toman el tiempo de escuchar y se preocupan. Sé que esta es una organización no rentable que funciona a través de donaciones, he visto el impacto positivo que tienen en la vida de alguien y cuando esa montaña rusa me puso de nuevo en la cima. Sin duda contarán con mi apoyo en todas las formas posibles que puedo dar.

Me siento feliz y en paz con mi decisión de convertirme en madre. Creo en Dios y sé que mi Señor me ama. Pero sentir que mi hija se movía y crecía dentro de mí me mostró Su magnificencia. Ahora que ella está conmigo y veo sus ojos, sus pequeños dedos de manos y pies, sus mejillas regordetas y su hermosa sonrisa y yo estoy en su presencia.